Suelo vinílico ¿qué ventajas e inconvenientes tiene?

El suelo vinílico es una alternativa para cambiar el suelo sin hacer grandes obras: sus posibilidades estéticas, casi infinitas, junto con su facilidad de instalación y ligereza (su grosor oscilar entre los 5 y los 7 mm.), lo convierten en una opción económica para hacer una reforma.

A grandes rasgos, los suelos vinílicos son un tipo de pavimento fabricado a partir de policloruro de vinilo, un material conocido popularmente como PVC.

Aunque en sus orígenes los suelos vinílicos se consideraban "low cost", este tipo de pavimentos han evolucionado mucho en las últimas décadas en cuanto a formato, resistencia, propiedades y, sobre todo, estética.

Suelos vinílicos: ventajas e inconvenientes

Instalar un suelo vinílico cuando hacemos una reforma puede tener muchas ventajas, pero también algunas desventajas, tal y como explicamos a continuación:

Ventajas del suelo vinílico

  • Resiste la humedad. Los suelos de vinilo son 100% resistentes a la humedad. La mayoría son antideslizantes y pueden instalarse en cocinas y baños.
  • Flexible. Por ser un material blando y elástico, una de las ventajas del suelo vinílico es que proporciona una notable reducción del ruido en pisada, así como una mayor resistencia a los impactos.
  • Agradable al tacto. A diferencia de los suelos laminados, cuyo tacto es frío y rugoso, los suelos vinílicos son suaves y aportan sensación de calidez al espacio.
  • Higiénico y fácil de limpiar. Cuando hablamos de ventajas e inconvenientes de los suelos de vinilo, siempre debemos hablar de su limpieza: solo necesitamos una mopa húmeda o con jabón neutro para obtener buenos resultados. Además, su superficie de poliuretano sellada evita la formación de bacterias, siendo una buena opción para cuartos infantiles.
  • Resistente. El desgaste del suelo vinílico es mínimo. Además, a diferencia de los suelos cerámicos, que suelen ser más frágiles, los suelos vinílicos son resistentes a los agrietamientos, a las deformaciones por impactos y a la presión por muebles u otros objetos.
  • Fácil de instalar. La facilidad y la rapidez de instalación son dos características destacadas de los suelos vinílicos. Aun así, desde GETECO te recomendamos acudir siempre a profesionales.
  • Estético. Los suelos vinílicos ofrecen una gran variedad en diseños y acabados que se ajustan a todo tipo de estilos decorativos. Muchos imitan a materiales naturales como la madera o la piedra, mientras que otros se inspiran en los suelos hidráulicos, en dibujos geométricos o están disponibles en todo tipo de colores.

Desventajas del suelo vinílico

  • Baja dureza. En comparación con otros materiales, como el mármol o el granito, los suelos de vinilo son más blandos y menos resistentes a fricciones y a la presión de objetos puntiagudos, ásperos o demasiado calientes.
  • Sensible al calor. Puesto que son sensibles al calor, una de las principales desventajas suelos vinílicos es que pueden decolorarse si se exponen a altas temperaturas o a la radiación de manera directa y continua.
  • Precio. Aunque los suelos de vinilo son una opción económica, los modelos de alta calidad tiene un precio que puede superar a su homólogo laminado. Además, por tener una menor durabilidad, es posible que tengamos que renovar o sustituir el pavimento pasado un tiempo. Antes de elegir esta opción, conviene valorar si prefieres un suelo más barato y con garantía a corto plazo, o un pavimento vinílico de calidad que aguante más tiempo.


Tipos de suelos vinílicos: ¿Cuál me conviene?

  • Para saber qué tipo de suelo de vinilo te conviene, debes conocer las diferentes variedades de este material constructivo.

Según el material con el que están fabricados, distinguimos entre:

Suelo vinílico fabricado únicamente con policloruro de vinilo (conocido simplemente como suelo de vinilo o LVT).


Suelo vinílico fabricado con una combinación de virutas o serrín de madera y PVC (conocidas como losetas o WPC).


Combinación de piedra y PVC (suelo vinílico o SPC).

  • Por otra parte, y según sus capas, podemos diferenciar entre:

Suelos vinílicos sencillos. Se trata de lamas o losetas compuestas de tres capas: una capa inferior de tablero que aporta rigidez y estabilidad dimensional; una capa intermedia que es un papel decorativo de vinilo; y una capa superior o de desgaste que es una lámina de poliuretano.


Multicapa. Este tipo de suelo vinílico tiene cuatro capas. La inferior es una placa de HDF (llamada respaldo) que da consistencia; después, tiene una capa de vinilo laminado, una capa de papel decorativo y una última capa de desgaste. El suelo de vinilo multicapa puede llegar a ser el doble de resistente que el vinílico sencillo.


Rígido. Los suelos vinílicos rígidos incorporan varias capas de materiales aislantes para aumentar la robustez. Las losetas rígidas son menos sensibles al calor y están recomendadas para suelos radiantes.

  • Por último, y según su instalación, encontramos:

Sistema lock. También llamado "sistema clic". Las láminas se unen entre sí a presión, lo que garantiza la fijación y la eliminación de rendijas.


Sistema Drop lock. En este caso, ajustaremos la lama que vamos a colocar, en sentido longitudinal, a la que ya está colocada, y le daremos ligeros golpes con un martillo de goma.


Encolado. Los suelos vinílicos encolados son los más estables y están recomendados para zonas con un tránsito elevado. La clave es encolar toda la superficie e ir colocando las lamas encima, de forma longitudinal.

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