¿En qué consiste el diseño nórdico?

De las líneas puras y minimalistas y de los colores blancos que le dieron fama a nivel mundial, el diseño nórdico ha evolucionado a formas y colores más intensos, incluso haciendo suyos los principios del “hygge”, un término danés que hace referencia al "calor" del hogar.

En definitiva, el diseño nórdico ha sabido evolucionar con el paso de los años, con pequeños pasos, muy firmes, y lo ha hecho sin renunciar a sus principales características: funcionalidad, simplicidad, elegancia y énfasis en los materiales naturales. Por eso se trata de un estilo que "nunca pasa de moda".

Diseño nórdico: un poco de historia

Tal y como su nombre indica, el diseño escandinavo o nórdico tiene su origen en los países del norte de Europa. En un principio, se vinculaba directamente a Suecia y Noruega, aunque con el tiempo la denominación se fue ampliando para englobar también las tendencias de interiorismo de otros países como Dinamarca, Finlandia e incluso Islandia.

Respecto a su ubicación temporal, el origen del diseño nórdico se encuentra en el periodo de entreguerras, entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Si tuviésemos que poner una fecha, a modo simbólico, diríamos que sería la Exposición de Estocolmo de 1930. En ella, fabricantes de muebles locales expusieron, por primera vez, piezas originales que fusionaban materiales nobles (concretamente, la madera y el metal) y que estaban trabajadas pensando tanto en el estética como en la funcionalidad.

Casi dos décadas después, ya en los años 50, el diseño nórdico comenzó a ganar terreno y seguidores gracias a diseñadores como Jacobsen, que dieron fama y prestigio al estilo y que propiciaron su expansión en EEUU. La combinación de estos diseños con las vanguardias artísticas de la época contribuyeron a darle dicha popularidad más allá de sus fronteras "naturales".

Posteriormente, en los años 60 y 70, el diseño nórdico añadió nuevos materiales a sus elementos, como por ejemplo resinas y plásticos. Los diseños, en este caso, tenían una marcada tendencia organicista (el organicismo es un estilo inspirado en las formas presentes en la naturaleza). Y lo hizo, como siempre, sin perder ese gusto por lo estético y por la comodidad.

Las 7 características del diseño nórdico

Algunos consideran el diseño nórdico como una tendencia bella y atemporal. Estas sietes características pueden ayudarte a entender por qué.

Simplicidad

Simplicidad en las líneas, simplicidad en las formas y simplicidad en el uso. El diseño escandinavo siempre aboga por la utilidad y la intuición como base de sus diseños, aunque sin perder de vista la parte estética.

Líneas y formas "limpias"

Ornamentación mínima y colores planos. Ambos elementos contribuyen a que el diseño nórdico siempre sea sofisticado y elegante.

Minimalismo

Este estilo de decoración escandinavo hace del "menos es más" su razón de ser, y el resultado es perfecto: no sobra nada y tampoco echamos nada de menos. Los detalles, aquí, cobran una dimensión superior.

Colores planos

En la paleta de colores de los diseño escandinavo destacan los los grises, los azules pálidos (por ejemplo, el azul cielo) y los colores crema. Las combinaciones entre estos tonos con los siempre recurrentes blancos y negros (especialmente, con el primero) son siempre efectivas y mantienen un criterio de elegancia y serenidad.

Inspiración "natural"

Texturas de madera, colores naturales, formas y patrones reflejan, sin duda, la inspiración constante del diseño escandinavo en los elementos de la naturaleza.

Luminosidad

No es raro encontrar piezas donde la luz produce diseños visualmente atractivos, dándoles un toque de personalidad. Y es que, si algo se espera del diseño nórdico, es que saque el máximo partido a la luz tanto en los elementos como en los espacios.

Apuesta por la artesanía

Lo artesanal define las piezas del diseño escandinavo. Se trata de pequeños detalles que tienen como objetivo resaltar, de nuevo, la unión de este estilo con la naturaleza.

Mitos sobre el diseño nórdico que debes "borrar" de tu cabeza

La apuesta por el diseño nórdico tiene una serie de características que le dan personalidad (como ya hemos visto). No obstante, existen una serie de mitos en torno a su aplicación que has de tener en cuenta.

No todo es blanco

Aunque los nórdicos adoran los interiores claros e inmaculados, los colores más fuertes también están presentes en sus diseños y en sus casas. Los tonos pastel y colores más intensos como el turquesa o el azul marino son una muestra de ello.

¿Estampados? ¡Por supuesto que sí!

Normalmente, vinculamos el diseño nórdico a los colores planos y sencillos. Sin embargo, los estampados también se suman a esta tendencia, aunque lo hagan de forma menos habitual. Un ejemplo serían los coloridos diseños de Josef Frank que dan equilibrio a los sobrios colores planos.

El "hygge" no se compra

Este concepto, que hace referencia al calor acogedor del hogar, no es sólo estético: implica pasar tiempo con nuestros seres queridos en una vivienda llena de luz y objetos con un gran valor sentimental. Evidentemente, el concepto en sí no puede comprarse, aunque el diseño nórdico sí que puede ayudarnos a ambientarlo y reforzarlo.

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