Cómo reformar un piso para alquilar

Cuando planificamos la reforma de un piso o una casa, normalmente lo hacemos conforme a nuestros gustos estéticos y a las necesidades actuales o futuras de nuestra familia, ya que el principal objetivo siempre es mejorar el confort en el día a día.

Pero una reforma también puede convertirse en un “plan de ahorro” si queremos alquilar una propiedad o una segunda residencia para sacarle un rendimiento económico.

En este caso, las prioridades de la reforma cambian: lo más importante es mantener a raya el presupuesto y procurar que la vivienda sea lo más funcional y versátil posible.

Entonces, ¿cómo reformar un piso para alquilar? ¡Te damos las claves!

Reformar para alquilar: qué tener en cuenta

Cómo reformar un piso para alquilar es algo que trae de cabeza a muchos propietarios, quienes a veces no saben por dónde empezar, qué tipo de reforma hacer o cuánto dinero invertir.

Tomar estas decisiones puede ser muy sencillo si aplicamos un principio básico: lo fundamental, independientemente del tipo de vivienda, es "lo que no se ve", es decir, que las instalaciones de agua, electricidad, climatización y producción de agua caliente garanticen la comodidad de tus futuros inquilinos.

Después, podrás centrarte en los aspectos estéticos y decorativos que, aunque no son lo más relevante, también son cruciales para alquilar una vivienda.

Tipo de alquiler

Cuando nos planteamos cómo reformar un piso para alquilar también conviene valorar si queremos un alquiler de alta rotación (es decir, de corta duración, para estudiantes, turistas o personas que pasan unos meses en una ciudad por cuestiones de trabajo, etc.) o de baja rotación (es decir, a largo plazo).

En el primer caso, conviene que inviertas más dinero en soluciones funcionales, en sistemas que consuman poca energía y en conseguir un aspecto neutro; en el segundo caso, tendrás que hacer una selección más concienzuda de los materiales y prestar mayor atención a la decoración, ya que es importante que los inquilinos sientan que ese va a ser su hogar.

Por último, tendrás que decidir si la reforma incluirá los muebles o no. Alquilar tu piso amueblado será fundamental en el caso de los alquileres estacionales, mientras que hacerlo sin muebles puede ser un buen filtro para garantizar arrendatarios de larga estancia.

Distribución, materiales y otros consejos para reformar un piso para alquilar

El primer consejo sobre cómo reformar un piso para alquilar es maximizar la luz natural en la vivienda. Una de las opciones para conseguirlo es eliminar, cuando sea posible, tabiques o muebles altos.

También conviene estudiar la posibilidad de renunciar a habitaciones pequeñas para ampliar los espacios comunes. De hecho, en este tipo de reformas es bastante habitual abrir la cocina al salón, estableciendo una separación mediante una isla.

Habitaciones

En cuanto a la distribución, muchas veces es preferible tener menos habitaciones pero más amplias y cobrar un poco más en la renta mensual, que ofertar inmuebles con más habitaciones pero demasiado pequeñas y poco funcionales.

Por otra parte, si el piso es muy grande, puedes valorar convertirlo en dos viviendas/apartamentos y alquilarlas por separado. Esto es especialmente interesante en zonas muy céntricas con una alta demanda de inmuebles o en pisos ubicados en zonas vacacionales donde el espacio pasa a un segundo plano.

Prioridad en la reforma

En cuanto a las prioridades a la hora de hacer cualquier tipo de intervención, los cuartos húmedos, es decir, la cocina y baño, son los más importantes cuando reformamos un piso para alquilar.

Otra recomendación general en este tipo de reformas es optar por colores neutros en paredes, cortinas y alfombras, instalar griferías monomandos o elegir electrodomésticos y sistemas de consumo nulo.

Además, cuanto más simple sea la tecnología de la vivienda, más se reducirá el riesgo de averías y reparaciones en el futuro.

Respecto al suelo, es una de las partes más importantes de cualquier piso. Por eso, en cualquier reforma, pero especialmente en viviendas que se destinarán a alquiler, conviene apostar por materiales resistentes y fáciles de limpiar.

Si tienes un suelo antiguo de calidad, de madera o de baldosas hidráulicas originales, puedes plantearte restaurarlo o incluso reformar el suelo sin obras. Si no es así, decántate por materiales actuales y evita aquellas superficies que se rayen con facilidad o que necesiten un mantenimiento excesivo.

En este sentido, los suelos porcelánicos para cocinas y baños y los laminados para el resto de la casa son una buena alternativa, tanto por su comodidad y limpieza como por su presupuesto y su facilidad de sustitución cuando sea necesario.


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