Casas flotantes

Ámsterdam, una ciudad cuya arquitectura no deja indiferente a ningún paseante, cuenta con más de 100 kilómetros de canales, y una continúa escasez de viviendas debido al poco terreno libre que queda para construir. Ya en la Segunda Guerra Mundial, cuando las oportunidades de vivienda comenzaban a ser limitadas pero los buques de carga abundantes, comenzaron a fabricarse los primeros barcos-casa.

 

 

Hoy en día cerca de 2.400 familias viven en casas flotantes, la mayoría de ellas en Ijburg, un flotante y moderno barrio de la ciudad conceptualizado por el arquitecto Marlies Rohmer. Este complejo residencial se parece mucho a cualquier otro barrio de la ciudad. Hay filas de relucientes casas de varios niveles, sillas de jardín en las terrazas y balcones, y vehículos estacionados cerca de las entradas.

 

¿Cómo se construye?

Al igual que un barco, una casa flotará con seguridad, siempre y cuando tenga una base impermeable, hueca y lo suficientemente grande como para generar estabilidad.

Así es como se han construido los edificios de este barrio, encima de bases huecas de hormigón impermeable que proporcionan solidez y ligereza. Para asegurarse de que las casas no se alejan, se anclan mediante postes de amarre de acero, que permiten hacer subir o bajar la vivienda según el nivel del agua, pero no su desplazamiento.

Mismo precio con el doble de superficie

De media, en un barrio ubicado en el corazón de Amsterdam, comprar una vivienda puede costar entre 350.00 a 950.000€. Por su parte, el precio de una casa flotante en la capital holandesa con el doble de superficie construida ronda entre 300.000 y 750.000€.